Experiencia, poesía y canciones: "Aunque tú no lo sepas"

Dedicatoria
Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
Luis García Montero


El poeta y profesor universitario Luis García Montero es uno de los principales representantes de lo que se ha denominado "poesía de la experiencia", una tendencia poética de las más importantes en las últimas décadas y que arranca de los poetas de la Generación del 60, como Jaime Gil de Biedma o José Agustín Goytisolo (aunque hay críticos que incluyen como precursor a Luis Cernuda, uno de los poetas de la Generación del 27). 

La poesía de la experiencia surge de acontecimientos concretos, sencillos, cotidianos y reconocibles de la vida del poeta, a partir de los cuales él expresa los sentimientos y reflexiones que suscitan, y que muchas veces atañen a temas clásicos como el amor, el paso del tiempo, las ilusiones y desengaños, la nostalgia, la esperanza, el miedo, la vida como sueño, lo escurridizo de la felicidad, el dolor o la muerte. Busca ser accesible y atrer al lector, y es una forma de ir desde lo más pequeño, concreto y cercano a lo más grande y universal, pero de una forma muy sencilla, directa, mezclando lo coloquial y lo poético, lo vital y lo literario, que es lo que hace que prácticamente cualquier lector pueda conectar con ella.

Es también una forma de poesía que está presente en muchas letras de canciones (por ejemplo, Joaquín Sabina o Ismael Serrano pueden situarse como primos hermanos -cuando no hermanos a secas- de estos poetas. Y de hecho, aquí tenéis una prueba evidente de esa relación. Leed este poema de Luis García Montero, titulado "Aunque tú no lo sepas" ¿A qué podéis decirme la experiencia o anécdota de la que habla este poema?

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Pues en este poema se inspiró Quique González para escribir una canción con el mismo título ,que interpretó insuperablemente el fallecido (e irrempazable) Enrique Urquijo. ¿Podrías decir qué tienen en común, aparte del tiulo?:



Aquí tenéis el poema recitado por su autor, Luis García Montero, y luego interpretada por el compositor orignal de la canción, Quique González:


Aquí la tenéis interpretada por Enrique Urquijo y Quique González


Y esta es la versión solo de Quique:


Esta canción se ha convertido con toda justicia en un clásico, que ahora ya versionan otros artistas como El Canto del Loco:


Yo ya he dicho que para mí, la versión de Enrique Urquijo y Los Problemas es insuperable, pero ¿tú con cual te quedas?

En nada nosotros también haremos este ejercicio de escribir un poema inspirándonos muy libremente en otro y haciendo poesía con nuestra experiencia. Pero mientras tanto, os dejo algún poema más de Luis García Montero (también podéis visitar su página web, su blog o una de las muchas selecciones de poemas suyos que tenèis en Internet):

Canción de brujería

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.

Que sus ojos me busquen
sostenidos y azules
por detrás de la barra.

Que pregunte mi nombre
y se acerque despacio
a pedirme tabaco.

Si prefiere quedarse,
haz que todos se vayan
y este bar se despueble
para dejarnos solos
con la canción más lenta.

Si decide marcharse,
que la luna disponga
su luz en nuestro beso
y que las calles sepan
también dejarnos solos.

Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo
sobre los edificios,
que se retrase el día

y que duren tus sombras
el tiempo necesario.

El tiempo que ella tarde en decidirse.

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