Yo soy de la Pública



Yo estudié en la Pública, desde los cuatro años, hace muchos ya. Pasé por la Educación Infantil (por entonces nos llamaban "parvulitos"), y la EGB en un colegio público de un pueblo de Galicia; el BUP y el COU en un instituto público -al que están vinculados algunos de mis mejores recuerdos, y mi despertar a los amigos, a la independencia y al despertar-,  y cinco años de Filología Hispánica en una Universidad Pública. la de Santiago de Compostela, una de las más antiguas y emblemáticas de España y quizás de Europa. 

Y a lo largo de todos esos años, aprendí muchas cosas, estudiando y sin estudiar. A respetar las ideas ajenas incluso sin compartirlas, a intentar pensar por mi misma, a valorar la imaginación y la creatividad, a ayudar a los otros, a respetar a los mayores, los luchadores y los diferentes; a compartir, a ser consecuente y crítica; a hablar y escuchar; a amar las letras, los libros, el arte y la curiosidad; a buscar y manejar información como material valioso; a cooperar y colaborar; a ser cuidadosa, constante y paciente (y mira que me cuesta), a perseverar. A tender manos y olvidar zancadillas. A valorar lo que realmente vale: lo que se es, y no lo que se tiene. A no dejarme llevar por la corriente como un pez muerto. A escuchar a todos y elegir. A no temer la diferencia ni la discrepancia. Que el esfuerzo siempre, siempre vale la pena y que el saber nos hace libres. Que de nada se aprende tanto como de los errores y que por eso no hay que tener miedo a equivocarse (tal vez, todo lo contrario). A ser uno mismo y confiar en lo que se es. Aprendí que es posible e imprescindible la igualdad de oportunidades, y  que aceptar que vivimos en un mundo imperfecto no nos debe hacer dejar de intentar caminar hacia un mundo perfecto. Y a no dejar nunca de  imaginar cómo debería ser un mundo perfecto.

En la Pública di con maravillosos compañeros que muchas veces fueron amigos, y algunos maravillosos profesores que mira por dónde, han terminado siendo modelo e inspiración. Porque , cosas de la vida, todos esos años en la Pública me han llevado a  ser profe de la Pública, con la ilusión de que mis alumnos aprendan algo de todo eso que yo aprendí y no solo es cuestión de libros. Es otra cosa, que se respira cada día en el aire y que solo la Escuela Pública nos puede dar.

Porque si de algo estoy convencida es que una sociedad sin una Escuela Pública de calidad no podrá ser jamas justa, ni solidaria, ni cada vez mejor, que es como debe ser cualquier sociedad. 

Por eso me asusta tanto que no se cuide la pública. Que se la ataque, de palabra, obra y omisión. Y por eso creo que debemos luchar con ella, por ella y desde ella con uñas, dientes y lo que haga falta. Porque no podemos negarle a nuestro futuro todo lo que solo la Pública nos puede dar.

Yo estudié en la Pública. Yo soy de la Pública.


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