Pistas y pautas para el primer examen de la segunda...



...evaluación. Que el tiempo vuela y ya está aquí. Os recopilo los contenidos que entrarán y os dejo alguna pista de cómo será el examen, para que podáis prepararlo en condiciones.

Los géneros literarios





Las obras literarias se clasifican según algunas de sus características (la finalidad, los temas, la forma, el estilo) en tres grandes géneros, que a su vez presentan subgéneros (subgéneros):

1.- NARRATIVA
Son obras que cuentan unos hechos (o argumento) que le ocurren a unos personajes en un espacio y en un tiempo mediante un narrador, que puede ser un personaje de la historia (narrador interno o en 1ª persona) o no (narrador externo o en 3ª persona). Estas narraciones pueden aparecer en prosa o en verso (que era lo más común cuando la litertura era oral y se mantenía en la memoria, ya que el verso es más fácil de memorizar). De acuerdo con esto, tenemos varios subgéneros:

Recursos cotidianos: el símil o comparación

 Seguimos rastreando recursos estilísticos a nuestro alrededor y nos encontramos con las comparaciones, también llamadas símiles, porque se basan en eso: en comparar y encontrar la similitud entre un término real y otro imaginario. Y precisamente la cualidad en común entre ambos es la que queda destacada con el uso de este recurso: si yo digo que los ojos de alguien son como el mar, destaco su color azul; si digo que son como estrellas, destaco su brillo.... y si digo que los tiene como platos, destaco su expresión de sorpresa.Ya veis que entre ambos términos (real e imaginario) siempre aparecen palabras comparativas (como, como si fueran, parecen, cual, más ... que, menos...que, tan....como).

Al hablar cada día, y sin pretensión literaria (o sea, en la lengua cotidiana) utilizamos un montón de comparaciones, porque hay malos ratos más largos  que un día sin pan,  a veces dormimos como un bebé, otras nos divertimos como enanos y otras trabajamos tanto que parecemos hormigas; cuando queremos somos más buenos que el pan; hay quien está sordo como una tapia,  o es alto como un mallo, si nos enfadan nos ponemos como una fiera, a veces  tenemos la habitación que parece una  leonera, con quien nos cae mal somos fríos como el hielo, pero con quien nos cae bien podemos ser tan dulces como la miel, y cuando algo nos sale bien estamos como un niño con zapatos nuevos.... (¿Se te ocurre alguna comparación cotidiana más? ¡Cuéntanosla en un comentario!

Recursos cotidianos: las hipérboles (o exageraciones)



Para ir empezando poco a poco (que sí, que volver de vacaciones a veces cuesta), vamos a ir adentrándonos un poco más en el apasionante mundo de los recursos estilísticos, porque son algo que necesitaremos tener presente en más de una ocasión. De hecho, ya nos rodean, por todas partes, sin que nos demos demasiada cuenta... a menos que nos paremos a pensar, que es lo que haremos nosotros.

Empezamos por uno de los recursos más evidentes: la hipérbole o exageración, que consiste precisamente en eso, en exagerar las cualidades de algo o de alguien. Se trata de un recurso empleadísimo en la lengua habitual (¿quién no ha dicho alguna vez aquello de "tengo tanta hambre que me comería un caballo", o "estoy muerta de cansancio", o "te he dicho cincuenta millones de veces que eso no me gusta". "me duelen hasta las pestañas", "se bebió hasta el agua de los floreros", "se sube por las paredes",...)  Exageramos (es decir, usamos hipérboles o nos ponemos hiperbólicos) para destacar aquello que necesitamos o queremos expresar (¿se te ocurre algún otro ejemplo de exageración cotidiana? ¡cuéntanoslo en un comentario!).

En este recurso tan expresivo se basan unos chistes conocidos como "tantanes"; esos que consiguen arrancarnos la risa (o la sonrisa) exagerando una cualidad... Ya sabéis... "era un hombre tan alto, tan alto, tan alto que..." Pinchando aquí podéis leer algunos muy populares. Seguro que tú conoces alguno más. También nos lo puedes contar si quieres.

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