Poemas sobre poemas


Con la excusa del Día Mundial de la Poesía que, a propuesta de la Unesco, se celebra hoy, 21 de marzo, aparte de leer -y escuchar- poesía os propongo, cómo no, escribirla.

Ya sé que es el género que más respeto y distancia os impone (salvo excepciones), y es lógico teniendo en cuenta que muchos de vosotros apenas leeréis poesía. Es más: estoy segura de que la mayoría sólo leéis los de clase, que no son los más idóneos para aficionarse al género porque los leemos para analizarlos y desentrañarlos, saltándonos por exigencias del guión, muchas veces, esa fase imprescindible del acercamiento intuitivo, libre y emocional, que es el que permite el disfrute.



Y quizás por eso también muchos tenéis la imagen de la poesía como un género difícil, elaborado, culto, exigente. Y nada más lejos de la realidad, sobre todo en la actualidad. La poesía es emoción pura, directa, liberada de la anécdota. Para escribir poesía no hay más que dejar que sean los sentimientos los que guíen la pluma, que sean ellos los que busquen -y enuentren- las palabras. Si se intenta, si se deja, la poesía saldrá. Sólo hay que estar viviendo o ser capaces de evocar una emoción y olvidarse un poco de la lógica.  Aunque algo de esto haremos de forma explícita un poco más adelante.

Hay muchos poetas de poesía sencilla y cotidiana: ya habéis visto cómo son los poemas de Jacques Prévert (del que  leímos El desayuno), o del gran Mario Benedetti, poeta maravilloso de lo común y lo cotidiano. Pero tenéis además toda una generación de jóvenes poetas contemporáneos que os pueden descubrir la poesía hecha con vuestra propia lengua y vuestro propio acento, y muchos además permiten un acercamiento muy sencillo y directo a través de redes como Twitter, Facebook o Instagram: Elvira Sastre, Irene X, Marwan, Luis Ramiro, Diego Ojeda, Pedro Andreu o Carlos Salem.

En todo caso, yo ahora os invito a leer -y releer, y recuperar, y evocar- poesía para, a partir de ella, escribir poesía, porque lo que os propongo es que escribáis un poema a partir de otro poema. Es un juego o ejercicio literario que se ha utilizado siempre, que a veces sirve para homenajear al poeta original y que admite muchas posibilidades. Por ejemplo:
  • Hemos leído un poema que era un acróstico sobre el "hipermegafamoso" verso de Bécquer "Poesía eres tú". Pues esta es la primera posibilidad: coger un verso que os haya resultado especialmente bonito, impactante o sugerente, y escribir un poema cuyos versos comiencen sucesivamente con cada una de sus letras, de modo que al final, leyendo verticalmente las iniciales, se lea ese verso.
  • Una glosa: una glosa es un poema escrito de modo que cada estrofa empieza con un verso de un poema inicial. Por ejemplo, cogiendo la famosísima rima de Bécquer:
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso, yo no sé 
que te diera por un beso

              escribir un poema de cuatro estrofas, cuyos sendos primeros versos serían los de este poema.
  • Un poema que recoja o varíe el mismo sentimiento que un poema original (amor, desamor, añoranza...Esto se ha hecho siempre con los tópicos; por ejemplo, son muchos los poemas que tratan el tópico de Carpe Diem. Nosotros hemos leído la versión de Walt Whitman, y en esta entrada tenéis unos cuantos.)
  • Un poema que incluya, integrándolo, uno o varios versos o expresiones reconocibles del poema original (esto se ha hecho mucho, por ejemplo, con el Erase un hombre a una nariz pegado de Quevedo, el  quien lo probó, lo sabe, de Lope de Vega, con la Canción del pirata de Espronceda, las oscuras golondrinas  o el Donde habite el olvido de Bécquer, o la boca de fresa de Rubén Darío) Por ejemplo, fijaos en El Desayuno, de Luis Alberto de Cuenca, que homenajea claramente el Poema 15 de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda.
  • Un poema que emplee varias palabras extraídas de un poema original. Por ejemplo, de la famosísima rima LII de Becquer, hablar de un poema en el que aparezcan también golondrinas, balcones, madreselvas, tapias, mudo, absorto, de rodillas, altar y no te querrán.
  • Coger un poema y cambiarle alguna clase de palabras. Por ejemplo, los sustantivos, o los adjetivos (por sus contrarios, por ejemplo... a veces salen cosas muy divertidas)
  • Coger un poema y mantener el principio de los versos, cambiándole el final, o al revés, cambiar el principio de los versos manteniendo las palabras en rima.
  • Cualquier otra posibilidad que se os ocurra.

El poema que os inspire puede ser cualquiera, visto en clase o no, clásico o contemporáneo, español o extranjero. Y no habrá plazo: podéis hacerlo cuando queráis (porque aún faltan muchos de los mejores poetas por ver, y a lo mejor ahí descubrís algún poema que os inspire).

En vuestro trabajo deberéis incluir el poema íntegro sobre el que partís, indicando su autor, y, obviamente, el vuestro. Como siempre, podéis enviármelo por correo y/o subirlo a vuestro blog, en el caso de que tengáis uno.

4 comentarios:

Fernando Boj dijo...

Una actividad muy interesante y con propuestas de lecturas muy sugerentes. Gracias.

Teresa Losada dijo...

A ti por venir y comentar. ¡Un saludo!

Rakel del Cerro dijo...

Una preciosa propuesta de lectura y escritura. Gracias por todo lo que compartes en tu blog, ¡me encanta!

Teresa Losada dijo...

¡Muchas gracias, Rakel! Un abrazo

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