"La palabra esencial en el tiempo": la poesía de Antonio Machado

Antonio Machado por Joaquín Sorolla
1917


Si hubiera que elegir sólo tres o cuatro poetas de toda la historia de la Literatura castellana, uno sería, sin duda, Antonio Machado, que definió la poesía como "la palabra esencial en el tiempo", lo que ya nos da una idea de su concepción de la poesía: una poesía mucho más sencilla que la de otros Modernistas, que busca la esencia de la emoción, del sentimiento, de la vida, de la muerte, del tiempo...  y que fluye en el tiempo, con ritmo y musicalidad, aspecto que, para todos los poetas simbolistas (y Machado lo es) tiene una importancia trascendental (en todos los sentidos de la palabra).


En su poesía se diferencian tres grandes etapas, marcadas por sendos libros:
  1. Soledades (1902), luego ampliado a Soledades, galerías y otros poemas (1907).- un poemario que presenta rasgos de un modernismo  intimista y simbolista. En él, Machado expresa sus sentimientos más íntimos y personales (la melancolía, la nostalgia, el ansia de amor, la soledad….) mediante una lengua evocadora y rítmica, en la que aparecen muchas realidades sensoriales (la tarde, el camino, las galerías, la fuente, colores dorados, morados, verdes, melodías, sonidos, …) que son símbolos de estados de ánimo, actitudes o realidades abstractas. Y todo con una lengua mucho más sobria y sencilla que otros poetas modernistas, buscando siempre la expresión esencial, sin elementos simplemente ornamentales o retóricos
  2. Campos de Castilla (1912): el contacto con el paisaje soriano (austero, sobrio, de colores apagados….) produce en él casi una revolución poética: Machado se identifica con él, y en él se centran ahora sus poemas. Sobre ese paisaje castellano que describe proyecta sus sentimientos pero también sus reflexiones e impresiones sobre Castilla y España, su situación de decadencia, su carácter, su pasado y su historia, sus perspectivas de futuro. Dentro de la obra, además, se distinguen un grupo de poemas escritos a la muerte de Leonor en los que expresa su dolor por la pérdida y el paisaje se llena con los recuerdos y la nostalgia dolorosa de lo que vivieron juntos. También se incluye una sección titulada "Proverbios y cantares", poemas breves, sentenciosos y reflexivos que anuncian ya el tipo de poesía que predominará en la tercera etapa.
  3. Nuevas canciones (1924): su último libro, en el que predominan las inquietudes filosóficas (el ser y la vida, el tiempo, el conocimiento, la búsqueda de Dios…), en poemas breves de carácter sentencioso (al estilo de los proverbios). En este libro se incluyen los poemas escritos a Guiomar, su últio amor.
Machado emplea siempre una lengua sencilla y esencial, pero muy lírica, evocadora  y expresiva, que se va depurando a lo largo de esta evolución (de acuerdo con su definición de la poesía como “la palabra esencial en el tiempo”). En cuanto a la métrica, muestra también una preferencia por los versos cortos (sobre todo el octosílabo, aunque también tiene algunas composiciones en metros más largos), la rima asonante, las estrofas populares (como la copla o el romance) y otras tradicionales cultas como el soneto o la silva.

Por su evolución, se puede incluir tanto en el Modernismo (por su primera etapa) como en la Generación del 98 (por la segunda y la tercera en la que aborda el tema de España y cuestiones filosóficas, y por su sobriedad expresiva).

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